Relatos, narraciones, cuentos, historias. Nunca supe la diferencia.

viernes, 29 de mayo de 2009

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No puedo acallar el zumbido en mi cabeza, como palabras vibrantes que me carcomen el pensamiento... no me dejan en paz. A veces quisiera hacer una desconexión total y dedicarme a la nada un buen rato de mi vida, al silencio, a la ceguera, al mutismo. Pero sé que ello no va a suceder. Me conozco.

Aunque no estaría malo desmayarme por un rato :P

Quizá mi problema mayor sea pensar demasiado las cosas, buscarle justificación y basamento a todo lo que me dicen, lo que hacen, lo que aparentan. Tal vez por eso me cuesta tanto enojarme con las personas, siendo tan sano este sentimiento. Maldita y obsesiva necesidad de entender.


Pero las personas. ¿Por qué? A veces las veo, solas, afligidas, sonrientes y habladoras, como si vomitando una interminable verborragia fueran a escaparse de la realidad. ¿Es eso lo que buscan? ¿Un pasadizo de huida? ¿O más bien, como yo sin éxito busco, cumplen con su deseo de cegarse, ensodecerse, entrar en mutismo?

Y allí es donde entran en la superficialidad y la banalidad diaria, los escapes momentáneos se tornan crónicos, y lo más vano se convierte en lo más vital. El deseo de acallar los zumbidos corrosivos en sus propias cab
ezas los atraca y gobierna, y se estampan tras persianas, ocultándose. ¿De qué?





¿De sí mismos?


Los dejo con la versión traducida de Stairway to Heaven, Escalera al Cielo.















Hay una dama que está segura q
ue todo lo que brilla es oro
Y está comprando una escalera al cielo.
Cuando llega, ella sabe que si los negocios están cerrados
con una palabra puede conseguir aquello por lo que vino.

Oooh... Y está comprando una escalera al cielo.

Hay un cartel en la pared, pero ella quiere estar segura
Porque, como sabrás, a veces las palabras tienen doble significado.
En un árbol a un lado del arroyo hay un pájaro que canta
A veces todos nuestros pensamientos están aprehendidos.
Oooh, me hace reflexionar (maravillarme?)
Oooh, me hace reflexionar (maravillarme?)

Cada vez que miro al Oeste me da una sensación
Y mi espíritu grita, deseoso de irse.
En mis pensamientos he visto aros de humo a través de los árboles
Y las voces de aquellos que se quedan observando.
Ooh, me hace reflexionar (maravillarme?)
Oooh, realmente me hace reflexionar (maravillarme?)

Hay un rumor que dice que si todos alzamos la voz cantante
El gaitero nos llevará por el camino de la razón.
Y será el amanecer de un nuevo día para aquellos que permanezcan
Y el eco de las risas sonará en los bosques.

Si hay ajetreo en tu cerco de setos, no te alarmes
Sólo es la limpieza de la primavera para la reina de Mayo.
Sí, hay dos caminos que podés recorrer, pero en el largo
Todavía tenés tiempo de cambiar el camino que transitás.
Y me hace reflexionar.

Tu cabeza está zumbando y no se va a ir, en caso que no lo sepas,
El gaitero te está llamando para que te unas a él.
Querida dama, ¿podés oír el viento soplar? ¿Y sabías
Que tu escalera se encuentra en el viento susurrante?

Y mientras acabamos en el camino
Nuestras sombras más altas que nuestras almas.
Allí camina una dama que todos conocemos
Que irradia una luz blanca y quiere demostrar
Cómo todo aún se convierte en oro
Y si escuchás con mucha atención
El canto va a alcanzarte al final
Cuando todos sean uno y uno sea todos
Ser una piedra y no rodar... [aclaración: juega con Rock and roll]

Y está comprando una escalera al cielo...


martes, 19 de mayo de 2009

Cicatrices

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No habrá nada en el mundo que cure la herida que dejó tu orgullo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Pensamientos

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Hoy tuve un viaje en colectivo que deseé no se terminara por un buen rato. El día gris, fresco pero no frío, y la música enchufada directo a mi cerebro me hicieron entrar en un estado nebuloso, relajado pero sombrío. Ese tipo de ánimo me atraca generalmente cuando viajo introvertida, silenciosa, cuando me dejo llevar. El colectivo es, por eso, uno de mis lugares de pertenencia favoritos para filosofar...

... Y el pensar me lleva a concebir vastedades inimaginables, a asumir la idea más volátil como la verdad más certera y cuajante, así como viceversa. Pero hoy necesité de mis dudas.

Hoy necesité mis dudas...






Y llegaron las respuestas. Finalmente, un golpe de aire (frío, pero aire) cortando su camino a mis pulmones, que se me hincharon finalmente. No más dudas. Hay respuesta certera. No es la que hubiera deseado, pero no más angustia ante la incertidumbre.

Cubro las fisuras.


















"Es
como si pese a todo, igual estuvieras inmaculada en mi recuerdo... en mi mente no te mostrás con la misma honestidad que en la realidad..."






Piso tierra ahora. Mañana me toca el parcial de Introducción al Pensamiento Científico, por lo que no es la mejor idea del mundo quedarme divagando en las posibles líneas de tiempo paralelas a la que me toca.

Este es un buen momento para tener a Isidris, mi narguile... de llenar el pecho de humo sabor a melón o a chocolate.


No hay narguile.


Pero los famas.

viernes, 1 de mayo de 2009

Vastedades

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Buenos días, mi bienamada gente (o malamada, en muchos casos... y también másomenosamada, o relativamenteamada o casidesconocidaperoamada gente).

Hoy ando apática a mi usual duda e incertidumbre, un tanto chispeada de alegría y optimismo candente que me mantiene erguida... lo malo es que, en la mesa del comedor, me esperan 20 ejercicios de funciones homográficas felizmente, al acecho. Lo peor del asunto radica en que alquilé dos películas para atravesar la noche impenetrable que me persigue desde este momento, y, considerando los villanos de la mesa y sus números torturadores, me tienta empezar a dejarme caer en la noche más temprano.

Hoy extraño a mi vecino desconocido, quien durante las tardes y noches toca una linda melodía en la guitarra criolla. Ya he tomado la costumbre de no poner música a la tarde, o de acercarme a la ventana cuando toca y relajarme. La vida de departamentos pegados, casi vidas entrelazadas en los ruidos, los olores, los silencios y los timbres confusos... Desde el hueco en la pared que me comunica con el patio interno de otros dos edificios, a veces, puedo ver figuras deslizándose detrás de las cortinas, como espectros que comparten mi vida y a su vez son invisibles. He escuchado al ocupante del piso inferior del edificio de en frente entrar en una crisis y romper todos los platos de su casa, furioso. He escuchado a mis vecinos de en frente, odontólogos, usar el torno maléfico contra sus pacientes. También, a veces, los vecinos de más abajo organizando juntadas extrañas donde se pasan la noche gritando, riendo y emanando un aroma a marihuana bastante poderoso (lo suficiente como para ascender los tres pisos hasta mi pieza). La vecina del piso inmediatamente contiguo cocina un arroz con pollo que huele tan sabroso... Y, la del edificio de en frente, cuelga su ropa en un ténder que despliega por el patio. ¿No le da miedo que se le caiga la ropa?

Es como ver pantallazos de la vida de las personas, pequeños momentos que experimento desde detrás de un vidrio esmerilado, como una curiosa e ingenua pervertida, asomando mi nariz a un patio que deja entrever muy levemente las vidas de los demás. Me pregunto qué se vería de mí si a alguien se le ocurriera, por algún motivo, asomar su propia cara a la ventana y preguntarse "¿Qué habrá detrás de ese vidrio sin cortinas de allá? ¿Quién será la persona que pone música bajita todas las noches?". O, quizá, dejo ver más de lo que creo. Tal vez se pregunten quién es esa persona que insulta a las funciones inversas y maldice el momento en que le pusieron un polinomio en su camino.

En una de esas...

Extraño a mi vecino que toca la guitarra. A veces me ayuda a estudiar. ¿Me invadirá su melodía hoy?

...
 
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