Relatos, narraciones, cuentos, historias. Nunca supe la diferencia.

sábado, 25 de abril de 2009

Retráctil

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Retráctil

~Poema en frío~


Te ayudé a entender en tu vaga situación corrupta.

desconectada, me arrastraste a tus vestigios;

con una falsa mirada de pena en tu alma

y dos tercios de falacia en tu palabra abrupta.


Con tus preciosas manos me mataste.

Me alzaste ente cielos bastardos.

Insististe, autodestructivo, una bala por momento,

sin apuro te bendije, y sonó un eco macabro.


Cada mañana atrapaste tu carnada

sin mucha esperanza de seguir adelante.

Contorsionado, como más te conozco,

avanzaste lujurioso, sin pena en tu andada.


Detuve tus costas grises en su momento más osado

pero no quise naufragar la tibieza de tus ojos amargos;

y en el momento más inerte de tu labio helado

me sentí triunfante, escapando intrépida a otro letargo.


Pero siguieron tus contornos obscenos

acaparando, llenando, atrapando mis manos viejas.

Cansada, te permití el sustento entibiado

de mis más perplejas y oscuras llamas, sin moraleja.


Me tuviste en tus fauces azules, sonrosado,

con una mirada retráctil te suspiré una letanía.

Arrepentida de mis palabras fáciles, observé tu reojo

para encontrarte frío, desamparado. Coraza vacía.


No volví a desenterrarte del silencio.

Apareciste confuso, como una ola desatada,

y permanecí inquieta a tus deseos febriles;

tan adormecida, incapaz de sentirme destrozada.


Al acabar tu fútil llanto parapléjico

fundí dos pupilas de cemento en tu pecho agarrotado.

Tanta fue la insistencia inútil

que acabaste en mi estómago, con tu cuerpo derrotado


Perdonáme, susurraste, garantizando tu ignorancia

y sin recelo permití a tus labios trazar mi descontento

para encontrarte, nuevamente, agazapado en la desgracia;

soltándome levemente, del cielo al cielo.


Monserrat Escudero

12/03/09

jueves, 16 de abril de 2009

Crepuscularia

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Es inevitable comenzar con la raíz de las palabras. El hombre está atravesado por ellas: no existe lo que las palabras no pueden describir, no se puede imaginar sin atribuir un significado simbólico. Ellas lo significan todo, y nos gobiernan. La única independencia que tiene el Hombre es seleccionarlas, burdamente, para que lo identifiquen, colocándolas en distintos significados, para luego vomitarlas a los demás como una víbora de expresión, afónica e inútil. Los Otros, vagos interlocutores de la serpiente, comprenden lo que sus propias palabras les permiten... y así el círculo vicioso de significaciones se retroalimenta, eternamente.

Quizás por ese motivo decidí comenzar mi blog y mis andanzas con una breve reseña sobre el nombre. Crepuscularia, como todo, nace de algún recoveco insondable del oscuro inconciente, herida de silencio; pero incomprensible y taciturna como es, da nombre a este espacio. Lo mejor sería agregar alguna definición.

Se dice del estado de ánimo, intermedio entre la conciencia y la inconsciencia, que se produce inmediatamente antes o después del sueño natural, o bien a consecuencia de accidentes patológicos, o de la anestesia general.

El lector, limitado por sus propias significaciones, jamás podrá comprender por completo a la Crepuscularia que a mí me domina; pero tal vez pueda aproximarse a ella. Le entrego mi propia serpiente, collar de palabras tan llenas y vacías. Quizá se arrime a observarla, a espiarla desde detrás de un vidrio esmerilado.

Lo mismo con todas mis palabras. Con todos mis escritos. Poemas, cuentos, novelas, ensayos, descripciones. Detrás de ese panel borroso, los invito a interpretar lo que una Crepuscularia tiene para decir.
 
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